Cursos, Talleres
Thai y Sexualidad, o el amor en tiempos revueltos
En los últimos años el tallerismo- apuntarse a todo para aprender de todo- es muy frecuente. Buscamos la panacea en unas pocas horas.
Quienes asistimos a veces no nos gusta todo, otras tenemos miedo, otras los compañeros-as nos parecen diferentes, en fin.. para talleres los colores.
En este taller que he realizado junto a Beatriz Bernal me concilio con muchas palabras, entre las primeras: facilidad.
Cada persona que asistió se abandonó a la experiencia, lo que resultó tremendamente hermoso y fácil de llevar.
Ellos y ellas desde el principios fueron dueños de la experiencia.
Cuerpos que llevaban, con sus manos curiosas y respetuosas, a otros cuerpos.
Hacer y ser hecha-o. Exponerse, al fin y al cabo.
Y os expusisteis, cada cual desde un lugar. Y las resistencias, al menos desde nuestros ojos emocionados, fueron pocas.
Las palabras se usaban solo para abrir o cerrar un ejercicio porque, como se dice en Gestalt, la palabra aleja la experiencia (esto es, corta el contacto con la emoción, con lo que está pasando y nos lleva al mundo del pensamiento).
Gracias y gracias a Beatriz porque hemos hecho de dos ritmos un mismo ser y ha llegado.
Acompañar significa reconocer la equidad y la maravilla de cada ser como único. Nadie es más que nadie, a veces solo hay que dar un paso atrás.
Dar un paso atrás y crear un sitio y un tiempo de cuidado, de silencio, donde caigan todas las máscaras y personajes.
Este es un camino hecho de respiración y piel.
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