Deseo Sexual, Experiencias, Sexología
Amor Sexo y Rock’n Roll en las edades de oro, platino, diamante…
Lo primero que yo me preguntaría es, ahora, ¿cuándo es la tercera edad? Los 60 sinceramente ya no me parecen ese concepto de abuelito vejestorio que mira obras y da de comer a las palomas de antes, ¿no?
Ahora ya no queda tan claro quién es joven y quién es “mayor”. Porque todos y todas queremos ser, o por lo menos parecer, “jóvenes”. Curioso, en un mundo cada vez con menos sonrisas, más egoísta, más enfermo… Somos menos vitales y entusiastas, pero queremos parecer jóvenes.
Somos una generación de idiotas.
A los más pequeños, a los más mayores, a las mujeres, a personas con algún tipo de discapacidad, a las madres… se las desexualiza. Alguien, no se sabe quien, tiene la vara de medir la edad, la felicidad, el deseo y cuando se puede o no tener sexo. Como diría Mujica respecto al mercado, alguien tiene una vara de medir muy elástica, de goma, en la que entras o no según quien mida.
Si eres mujer, has pasado la menopausia y no tienes deseo “es normal”. Pues no, puede que afecte el deseo por la parte hormonal y más genital, pero también hay mujeres que liberadas de la idea del “embarazo” se sueltan la melena. O tras un divorcio y una vida sexual infeliz, se atan la manta a la cabeza.
Sí, esas mujeres maravillosas de 60, 70 y más que hacen yoga, suelo pélvico y tantra. Saben mucho más que tú y que yo.
Así como coexisten en los más jóvenes varios paradigmas sexuales, algunos románticos, alguno represivo, otros liberales y algunos pornográficos. ¿Por qué no iba a coexistir en otras generaciones?
A una generación que en España se crió con Emmanuel, con las suecas en la costa (por casposo que sea), Las edades de Lulú… ¿Le venimos con 50 sombras de Grey a enseñarles algo?
Por supuesto que hay un gran sustrato de la población, sobre todo las mujeres, al que se le ha reprimido el deseo y que no ha disfrutado como quisiera. Pero el patriarcado sigue, no nos engañemos. Se habla más de genitales y de prácticas, pero no se sabe más de sexualidad.
¿Y ellos? Los hombres de entre 30 y 50 luchan por dejar el modelo coital y aprender otros, unos se quedan por el camino, otros crecen, como nos pasa a nosotras. Pero el sexo, no lo han inventado ahora.
Y sí, gracias a Dios, a la Diosa, a la tecnología o a saber qué, tenemos pacientes de 60 y de 70 años.
Por motivos parecidos a los y las más jóvenes. Ella, por ejemplo, está harta de que él solo quiera penetración y evita el sexo. A otro el pene ya no le funciona como con 20, otra quiere innovar…
Y a todas y todos nos cuesta desaprender lo aprendido.
Tú que ahora tienes 20. Tu sexualidad cambiará, no sé si a mejor o a peor, pero cambiará. Por eso es tan bueno no creer que el sexo es solo una cosa, “es solo esto que me está pasando ahora”, o “eso que me pasó con Antoñito en la feria en 1956”.
Edad, enfermedad, trabajo, crianza, estados de ánimo afectan. El tiempo sin estrés, sin ninguna enfermedad, sin tener que cuidar de nadie… es muy breve.
A veces pienso que no estamos menos reprimidos y reprimidas ahora. Tenemos millones más de bloqueos, todo nos hace drama.
Un ejemplo son las piscinas públicas y los gimnasios. Recuerdo hace años cuando entrenaba desvestirme haciendo malabares y las señoras de más de 60, se paseaban encantadas untándose crema en sus perfectos imperfectos cuerpos.
Han soltado. Tras años de pareos, cremas, disimules, han soltado. Puede que antaño no hubiera tanto ocio y el tiempo para el goce es el que era.
Nosotras, nosotros, con tanto ocio ni sabemos qué es el goce, nos lo tienen que masticar con planes de Atrápalo, comidas extranjeras, millones de actividades y complementos.
Voy a ponerme de ejemplo. En mi familia se hablaba mucho de sexo, bueno, de genitales y de prácticas, porque luego si preguntabas algo específico te reñían. Mi abuela paterna, una mujer culta y política, ejemplo de la dolce vita, me hablaba de que mi abuelo “follaba muy bien”… Yo creo que borraba el disco duro.
En verano hacía top-less y me preguntaba que por qué yo llevaba bikini y que si tal novio era bueno en la cama. Mi padre me hablaba de todas las mujeres que habían caído es sus redes.
Eso sí, si se hablaba de gays, mal.
Por el otro lado familiar, la otra abuela no hablaba tanto, pero las gracias sexuales de sus hijos, esto es mis tíos y mi madre, le encantaban. Y para qué decirlo, si veía un hombre guapo se le notaba y mucho.
Y pene por aquí, y culo por allá. Y sí, estoy hablando de familias de «gente con estudios» y «buena educación». Si es que eso significa algo.
Recuerdo bromas de “ah, que has quedado con Juan… mmm y vas así vestida… igual te pide un favorcito, jajaja”. Y yo con 16 años muerta de miedo, pensaba que el pobre chico me iba a violar.
Con todo, este crisol de sentencias seguía el mandato de qué podían hacer los hombres y qué podían hacer las mujeres. Existía un doble mandato, tanto en sus mensajes (de lo hace el abuelo se habla pero no lo que hace la nieta)como en los que se refería a género. Y eso, no era ni liberal, ni liberador.
En otras familias no se hablaba nada. Otras sólo cuando a la hija le llegaba la regla…
Con 60 o más claro, llegan a veces problemas de próstata, de poca lubricación en ellas, pastillas, tensiones… Somos cuerpos donde nos han pasado muchas cosas.
Eso no significa que no exista ni sexualidad ni deseo. De hecho vemos cómo aparecen segundas y terceras lunas de miel, con la misma pareja, con otra… y una sexualidad muy activa.
¿Quién se lo pasa mejor? Quien sabe y supo gozar de la vida. Quien no se jugó el sexo a una sola carta (coito pene vagina), quien quiere aprender y cuestionarse que igual tiene que olvidar algunas cosas. A veces, edad es humildad.
Quien tiene alegría, y quiere jugar. Cuando con menos, se hace más.
Como dijo alguien: en vuestra generación cuando algo se rompe, compráis otra cosa, en nuestra generación, lo arreglábamos.
Gracias a quienes sabéis amar, con paciencia e intensidad en el tiempo.
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