Identidad sexual en la publicidad
¿Publicidad gay friendly o intereses de mercado?
Afortunadamente poco a poco se están viendo representaciones de parejas, relaciones y familias no heterosexuales, así como otras “diversidades”. Pero, ¿cuándo nos convertimos en un mercado y cuándo somos sujetos de derechos?
Nos encontramos a menudo con territorios grises en los que se habla de visibilidad y en cambio es mercado. El mercado de hombres gays, por ejemplo, está en alza en lo que a marketing se refiere. Además de que, en el mundo enriquecido, es un perfil de poder adquisitivo de consumidores de su propia imagen. Un mercado de hombres y para hombres.
La identidad pasa por la pertenencia y la pertenencia pasa por la identidad. He de actuar como hombre, como mujer, etc. Qué hace un hombre gay o una mujer bisexual, cómo viste, dónde y qué consume… Los estereotipos son un buen gancho de mercado.
El 2015 se ha considerado como un año en el que la publicidad ha sido más “gay friendly”, pero ¿realmente es así o se trata simplemente de estrategia comercial? En el caso de las mujeres gays, por ejemplo, si son atractivas para la mirada masculina se representan, pero sino no, no es producto, no vende, porque además las mujeres en términos generales tienen menos poder adquisitivo y social.
Veamos un ejemplo de la relación entre visibilidad y mercado: ¿Qué ocurre en el caso de la bisexualidad? ¿Qué papel ocupa en el mercado? O, más bien, ¿tiene mercado? Las percepciones demuestran que, por ejemplo, la mayor parte de la generación de después de los 90 no se identifica en los extremos de la escala, sino que se colocan más en los grises, pero aun así la bisexualidad no tiene un mercado aparente.
Con todo, nos conviene, por malévola que sea la intención, conviene. Ya que lo que no se nombra simplemente, no existe.
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