Deseo Sexual, Eyaculación precoz, Relaciones
10 REFLEXIONES SOBRE LA VIAGRA. MODAS, MIEDOS Y VIAGRAS (PARTE II)
- Los diagnósticos.
¿Qué es el Deseo Hipoactivo? ¿Qué dicen los manuales y qué dicen los/las expertos? Repasemos las definiciones que analiza el Doctor Francisco Cabello[1] en “Actualización sobre el trastorno del deseo sexual hipoactivo femenino” -aquí queda que aunque pueda criticar en cierta medida el abordaje, sus estudios son impecables-. Nos lleva al El DSM-IV-TR (2000)
Empecemos a marcar, sin desarrollar, el concepto “trastorno”. Sigamos pues con qué incluye este trastorno:
- Disminución del deseo o baja motivación ante el acto sexual.
¿Se referirá a la penetración? ¿O también esta desmotivación incluye sexo oral, masturbación, caricias, sexo no heterosexual, etc.?
- Falta de lubricación, dificultad orgásmica y dolor en la penetración.
Penetración. Lubricación. ¡¿Dolor?!
¿Estamos uniendo los “trastornos” o dificultades en la fase de excitación, meseta y resolución, además de vaginismo, en problemas de deseo? Qué duda cabe que si no hay deseo todo lo demás es más difícil, pero también hay prácticas locativas que por su técnica pueden llevar a la excitación y a todas las respuestas fisiológicas.
Por otra parte, ¿toda disminución del deseo es DSH? Épocas de luto, estrés, o simplemente más introspectivas no es DSH, habría que analizar variables como el tiempo y la intensidad. Ahora bien, como bien dice el facultativo, para diagnosticarlo la paciente ha de expresar “malestar” (¿el suyo, el de la pareja, el de la pareja y el suyo?). En 1998 se amplía la definición de DSH ya que el “el deseo sexual de algunas mujeres es sobre todo más provocado (reactivo) que espontáneo”. ¿Será así 17 años más tarde? En estas fechas esta afección tenía una prevalencia del 20% de las mujeres.
Permítanme un poco de cinismo, ¿no será que estas mujeres que sintieron el aumento de deseo o de la actividad sexual simplemente estaban menos deprimidas y por eso deseaban más? Es decir, ¿era un antidepresivo, no? “Estoy menos deprimida ergo tengo más ganas”. ¿Podríamos entonces decir que el ibuprofeno -visto que quita el dolor de cabeza-, las vitaminas, etc. aumentan el deseo?
Continuando con manuales, si nos vamos al DMS V[2], podría añadirse como variables que intervienen en el deseo el interés, la receptividad, la excitabilidad genital y no genital (75%-100% de los encuentros sexuales), así como la disminución de fantasías y señales eróticas (por ejemplo, por escrito, verbal, visual). Qué duda cabe que es una definición más amplia y rica.
Ahora bien cabe plantear que existen otros modos de ver la sexualidad menos lineales y más circulares, como plantea Joserra Landarroitajauregi.
- Interpretación de la sexualidad
La sexualidad, como tantas cosas, no es atemporal ni acultural. Hemos cambiado de modelos y algunos incluso conviven. Hemos pasado del pecado al amor, la dominación sexual, al mercantilismo, al placer… algunas de estas concepciones incluso conviven. Cultura, época histórica, etnia, género, edad, etc. son factores que no podemos olvidar. Por lo que mostrar un único modelo de éxito como aplicable a todas las circunstancias es cuanto menos ambicioso.
Estas dos pastillas -la azul y la rosa- mal leídas vendrían a subrayar el hecho de que: ellos son muy básicos y nosotras estamos muy locas.
Más allá de esta posible triste lectura, ellos sin deseo tampoco tendrían interés en tomar una pastilla. Y nosotras con deseo pero sin posibilidad de ejecución y/o excitación seríamos como un coche que quieres arrancar con el freno de mano puesto.
IMPORTANTE. Aunque hombres y mujeres tengamos una respuesta fisiológica sexual idéntica, no lo es nuestra vivencia de la sexualidad. Tenemos factores que son interdependientes, los mandatos sociales y los procesos psico-afectivos intervienen en la vivencia de la sexualidad, percepción de cuerpo, de genitalidad, etc. A los hombres los educamos para que estén centrados en su sexualidad como valor identitario y más aún en su genitalidad omnipresente. A nosotras, si es que no se encubre, tampoco se fomenta. Ellos tienden a tener una práctica más concreta y aplicada a la técnica, ellas más relacionada con la circunstancia. Y también hay mujeres más genitales y hombres más globales. Con todo, son muchos siglos de ser “seres para otros” y ellos de ser “héroes fuertes” como para tirarlo de un plumazo. ¿Una pastilla –o dos- hará que se encuentren?
- ¿Éxito para las mujeres?
Como cita Luis M. Rguez el pasado 26 de Agosto, se plantea “Entre el debate feminista y la creciente medicalización de la sexualidad, la pastilla contra la falta de deseo sexual femenino llega al mercado rodeada de sombras. ¿Cuánto hay de ciencia y cuánto de marketing? ¿Puede plantearse como o desde un éxito para la igualdad de género?
Más bien se ha utilizado la lucha feminista y la igualdad de género para justificar su comercialización, bajo la idea de si hay una azul debe de haber una rosa, sea o no sea eficaz.
- Jerarquías
Este tipo de mecánicas de consecución de un fin (pastilla rosa – pastilla azul), aunque enmascaradas, reafirman el patriarcado y un tipo de sexualidad de penetración, heterosexista y competitiva. Donde no caben otras formas que no tengan que ver con éxito o fracaso, ni estimula lo beneficioso de la diversidad.
Perdonadme la malicia, pero este descubrimiento, ¿es para las mujeres? ¿o es para sus parejas heterosexuales que desean penetrarlas? ¿Qué pasaría con mujeres no heterosexuales? Sería bueno que de verdad esta pastilla despertara a las mujeres como seres sexuales libres y con infinidad de posibilidades, pero no parece sea el objetivo. Más bien nos dice qué es deseable, qué es sexo y qué no lo es, cuánto, cómo y qué tengo que desear. Y esto, en el fondo, siempre ha pasado a lo largo de la historia de las sexualidades.
Si bien es cierto que si esta pastilla tuviera éxito, ¿quién no la recomendaría? Pero, ¿sería de apoyo hasta que se estabilizara la situación? ¿Es para determinados casos? ¿Es para siempre?
- Felicidad en la diversidad. Felicidad en crear y estimular.
Mi principal conclusión es que -salvo en clínica profunda[3]– la erótica no se enciende solo con química, más bien la química se enciende con la erótica.
Me gustaría ir concluyendo con algunas palabras de Ana García Mañas: “un antidepresivo no tiene por qué hacer que deseemos más a nuestra pareja”.
(..)“Aceptar la diversidad como fuente de riqueza y atracción, asumir los procesos de envejecimiento como algo inevitable y no suponer la existencia de una función ‘normal’ o ‘adecuada’ a la que todos los individuos deben adaptarse nos ayuda a vivir el proceso de sexuación y el encuentro con el otro de manera más satisfactoria”.
Como mujer y como sexóloga creo que sería muy positivo un crecimiento erótico pleno para los dos sexos, donde las mujeres estimularan más su sexualidad -propia y no exclusivamente reactiva[4]– sus fantasías y, sobre todo, su genitalidad. Y a su vez que los varones fomentaran una sexualidad más global, desde el contexto y desde la piel más allá de la genitalidad.
Ellos se alejarían de la ansiedad de resolución, de la idea de éxito y competitividad. Ellas serían más dueñas de su cuerpo, de sus prácticas y deseos.Un deseo y una sexualidad donde ambos se buscan (sean hombre y mujer, o parejas del mismo sexo) dará lugar a un baile más rico y con menos decepción. Donde la sexualidad, la erótica, la amatoria, el coito, la globalidad se perciben como cosas placenteras y deseables, por lo tanto, buscables. Ya que habrá más diversidad y más donde elegir, menos prácticas limitantes por un lado, y por el otro, la expectativa, el concepto de fracaso y la frustración será menor. Y esto va más allá de pastillas de colores.
[1] Informe Salud y Género2007-2008 .Mujeres y hombres en las profesiones sanitarias
[2] F. Cabello-Santamaria a y S. Palacios “Actualización sobre el trastorno del deseo sexual hipoactivo”
Femenino” Prog Obstet Ginecol. 2012;55(6):289—295
[3 DIAGNOSTIC AND STATISTICAL MANUAL OF MENTAL DISORDERS. 5 edición
[4] Casos donde la falta de deseo se deba a carencias químicas, a un hecho endógeno o a la consecuencia de otro malestar severo.
[5] Reactiva, solo se iniciaría con un estimulo exterior, es decir otro sujeto físico que estimula la interacción
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